
Es un buen momento para demostrar que se pueden crear ambientes navideños sin necesidad de un solo adorno típico de esta época. Dar prioridad a los sentidos o apostar por el color como línea maestra son dos fórmulas originales para dar la bienvenida a las fiestas.
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Una buena propuesta es la que convierte al color en el centro de atención de la línea decorativa.Conviene ajustarse a un máximo de tres colores, como el rojo, el blanco y el dorado, que armonizarán perfectamente con el entorno creado.
Se puede teñir el hogar de rojo, un color muy navideño que simboliza el nacimiento y que aportará alegría, calidez y vitalidad a cualquier espacio.
Si se apuesta por un aire sensual, nada mejor que optar por el rosa, con sus variantes fucsia, rosa palo y rosa lila. Tres tonalidades que otorgarán a la estancia un toque de femineidad e insinuación apropiado para espíritus juguetones y divertidos.
Dorados y plateados serán perfectos para almas alegres y festivas, y el blanco será la mejor elección para quienes asocien la Navidad con el frío, la pureza y la paz.
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